Reconocimiento de la fuerza mayor por parte de la Cámara de Comercio e Industria de Ucrania
La Cámara de Comercio e Industria de Ucrania (UCCI) anunció oficialmente el 24 de febrero de 2022 la existencia de fuerza mayor debido a las hostilidades en el país que no pueden ser contenidas y/o detenidas a causa de la agresión armada de la Federación de Rusia contra Ucrania, lo que hace imposible que las empresas cumplan con sus obligaciones derivadas de contratos existentes. Un certificado de la UCCI es un paso de importancia crucial, ya que constituye un elemento clave de la documentación formal que las empresas afectadas deben obtener para confirmar que el incumplimiento de las obligaciones se debe a circunstancias incontrolables y excepcionales.
La legislación ucraniana, en particular el artículo 617 del Código Civil, el artículo 218 del Código de Comercio y la Ley de Ucrania n.º 4196-IX «Sobre las particularidades de la regulación de las actividades de las personas jurídicas con determinadas formas organizativo-jurídicas en el período de transición y de las asociaciones de personas jurídicas», en relación con la derogación del Código Civil a partir del 09.10.2025. Esta Ley establece las particularidades de la regulación de las actividades de determinadas personas jurídicas en el período de transición y determina que el Código Civil de Ucrania (BW) dejará de tener vigencia el 9 de octubre de 2025. Esto significa que las normas legales que regulan las actividades de las personas jurídicas se modificarán y que probablemente se introducirá nueva legislación en lugar del Código Civil actualmente vigente.
Estos aspectos jurídicos ofrecen una base legal para invocar la fuerza mayor. Una declaración/confirmación de la UCCI no exime automáticamente de las obligaciones, sino que sirve como prueba de circunstancias extraordinarias ajenas al control de la parte. El Banco Nacional de Ucrania (NBU) también ha reconocido la fuerza mayor en determinados aspectos financieros y bancarios, lo que influye en el cumplimiento de las obligaciones crediticias y en el cumplimiento de las normas financieras.
¿Qué es la fuerza mayor?
En el derecho contractual, la fuerza mayor es una cláusula estándar en los contratos que, en la práctica, exime a ambas partes de responsabilidad u obligaciones en caso de un evento o circunstancia extraordinaria ajena al control de las partes, como guerra, huelga, disturbios, delitos, epidemia o cambios repentinos en la legislación, que impidan a una o ambas partes cumplir con sus obligaciones contractuales.[1] En otras palabras, la fuerza mayor se refiere a eventos externos imprevistos que impiden el cumplimiento de las obligaciones contractuales. Para que un evento pueda calificarse como fuerza mayor, debe ser incontrolable, estar fuera de la esfera de responsabilidad de la parte y ser independiente de su voluntad.
En el contexto del conflicto en Ucrania, muchas empresas se enfrentan a problemas en el ámbito de la producción, la distribución y los suministros. También surgen retrasos relacionados con los plazos para el cumplimiento de obligaciones, garantías y otras condiciones contractuales.
La fuerza mayor también se extiende a consecuencias económicas más amplias: sanciones, cierres de fronteras, interrupciones en la logística y la destrucción de activos. En general, una cláusula de fuerza mayor protege frente a la responsabilidad, pero no conlleva la extinción automática de las obligaciones. Las empresas pueden estar obligadas a minimizar los daños y a demostrar que han realizado todos los esfuerzos razonables para cumplir con sus obligaciones.
El papel de las cláusulas de fuerza mayor en los contratos
La aplicabilidad de la fuerza mayor depende en gran medida de la redacción concreta de la cláusula de fuerza mayor en el contrato. Los contratos que incluyen de forma explícita términos como “guerra”, “conflicto militar” o “hostilidades” tienden a servir como base para invocar la fuerza mayor. Por otro lado, las cláusulas que no cubren tales acontecimientos pueden requerir una interpretación más amplia.
Además, la Unión Europea, el Reino Unido y los Estados Unidos han impuesto sanciones contra Rusia y Bielorrusia, lo que añade una dimensión adicional a este problema. Aunque dichas sanciones generalmente no se mencionan explícitamente como circunstancias de fuerza mayor, su impacto significativo en el comercio, las cadenas de suministro y las transacciones financieras es, en la mayoría de los casos, una razón suficiente para aplicar disposiciones de fuerza mayor formuladas de manera más general. La práctica demuestra que los tribunales y las instancias arbitrales, por lo general, se pronuncian favorablemente sobre las solicitudes de fuerza mayor en casos en los que los contratos contienen disposiciones redactadas de forma amplia que cubren los riesgos políticos y los actos de las autoridades gubernamentales.
Base jurídica según la legislación de los Países Bajos, la UE y el derecho internacional
Según la legislación neerlandesa, los artículos 6:75 y 6:76 del Código Civil neerlandés (Burgerlijk Wetboek) eximen a las partes de responsabilidad si el cumplimiento de las obligaciones se vuelve imposible debido a circunstancias imprevistas. Además, ciertas disposiciones del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), que son relevantes para las empresas afectadas por el conflicto, en particular aquellas que se dedican al procesamiento transfronterizo de datos, incluyen los artículos 28, 4(16), 4(23) y 56. El artículo 28 del RGPD permite revisar las obligaciones si su ejecución se vuelve prácticamente imposible. El artículo 4(16) define el concepto de “establecimiento principal”, lo cual es importante para las empresas que operan en múltiples jurisdicciones. El artículo 4(23) trata sobre el procesamiento transfronterizo de datos, lo que puede ser relevante en caso de interrupciones en la cadena de suministro. El artículo 56 designa a las autoridades de control líderes (LSA) para supervisar el cumplimiento de los requisitos en operaciones transfronterizas bajo circunstancias extraordinarias.
A nivel internacional, los principios de fuerza mayor están consagrados en las disposiciones de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Contratos de Compraventa Internacional de Mercaderías (CISG). Muchos contratos internacionales hacen referencia a la cláusula de fuerza mayor de la Cámara de Comercio Internacional (ICC), que proporciona un método uniforme para determinar las cuestiones de responsabilidad.
Interpretación y aplicación de las cláusulas de fuerza mayor
Para que una invocación de fuerza mayor sea reconocida como fundada, las formulaciones específicas y las intenciones de las partes tal como se establecen en el contrato son de importancia crucial. El contrato debe definir claramente qué constituye un evento de fuerza mayor, por ejemplo, “guerra” o “sanciones”, para garantizar su aplicabilidad. Además, términos más amplios como “conflicto” u “hostilidades” pueden ser más adecuados en situaciones como el conflicto en Ucrania.
El problema de interpretación actual a la luz del conflicto entre Rusia y Ucrania es que Rusia no ha declarado una guerra oficial, lo que ha suscitado dudas sobre si esta situación puede calificarse como “guerra” en el sentido clásico. Para evitar tales dificultades en el futuro, los organismos reguladores recomiendan utilizar en los contratos términos como “conflicto militar”, “misión de paz” u “hostilidades”.
Además, las invocaciones de fuerza mayor deben presentarse de manera oportuna y acompañarse de la documentación suficiente. Un retraso en la notificación a las partes contratantes o la incapacidad de demostrar que el cumplimiento de las obligaciones era imposible, y no solo que resultaba dificultoso, puede conducir al rechazo de la reclamación.
Certificación y documentación
La certificación expedida por la Cámara de Comercio e Industria de Ucrania (UCCI) desempeña un papel importante para las empresas que se amparan en la fuerza mayor. Este certificado sirve como prueba de la imposibilidad de cumplir las obligaciones como consecuencia del conflicto. No obstante, es importante señalar que la mera posesión de un certificado no libera a una parte de su responsabilidad frente a la otra. Es necesario que las condiciones contractuales y la normativa aplicable también contemplen dicha posibilidad.
El certificado es un documento en un formato establecido por la UCCI, emitido por la UCCI o por una Cámara Regional de Comercio de conformidad con la legislación vigente, las condiciones del contrato (acuerdo, convenio, etc.) y el Reglement aprobado.
La presencia de un certificado es insuficiente, ya que la imposibilidad de cumplir con una obligación debido a fuerza mayor también debe probarse ante los tribunales demostrando un nexo causal entre la fuerza mayor (la legislación vigente) y la imposibilidad objetiva de cumplir con dicha obligación; esto es conforme a las conclusiones del Tribunal Supremo en la sentencia del 30.11.2021 en el caso n.º 913/785/17.
Las empresas deben mantener una documentación detallada de todas las interrupciones comerciales causadas por el conflicto. Registrar las interrupciones en la cadena de suministro, las pérdidas financieras o la imposibilidad de entregar bienes y servicios es crucial para fundamentar las reclamaciones de fuerza mayor y llevar a cabo negociaciones con las partes contratantes. El aspecto más importante es una colaboración proactiva con juristas para comprender el proceso de presentación y fundamentación de las reclamaciones.
Recomendaciones para empresas
Las empresas deben revisar sus contratos para comprobar la presencia de cláusulas de fuerza mayor que cubran el conflicto y, si fuera necesario, revisar las formulaciones en el sentido de utilizar términos más amplios como “conflicto” o “sanciones”. En el futuro, los contratos deberán incluir explícitamente la guerra, los conflictos militares y las sanciones como motivos para la aplicación de fuerza mayor. Por último, las empresas deben considerar fuentes alternativas de suministro, rutas logísticas o cambios en sus actividades operativas para mitigar los riesgos y garantizar la continuidad del negocio.